Maquillando a domicilio

Muchas veces nuestras clientes, cuando tienen un evento especial o muy cercano, nos piden que realicemos nuestro trabajo en su domicilio. El motivo es evidente. Para la cliente es mucho más cómodo recibir el servicio de maquillaje y peluquería en su casa. Así no tendrá que desplazarse al salón y no tendrá que esperar a ser atendida. De esta manera evita perder tiempo y los nervios que ello pueda suponer.

Para realizar el servicio a domicilio deberemos tener en cuenta varias cosas que nos afectarán directamente como profesionales.

En primer lugar está el coste del servicio a domicilio. Es importante tener claro que este servicio deberá llevar un incremento al precio que realizaremos en nuestro salón. Este incremento será por el propio desplazamiento del estilista al domicilio de la cliente. Deberemos tener en cuenta que no es lo mismo desplazarnos a un domicilio que está en nuestra localidad que a otro que está en otra ciudad. Deberemos calcularlo y que nuestra cliente tenga claro qué se cobrará por ello.

Por otro lado, hay que tener presente que para la realización de este servicio invertiremos más tiempo debido al desplazamiento. Esto conlleva que haya otros servicios que no podremos realizar con el coste que ello conlleva la pérdida de los mismos. Hay profesionales que incrementan un porcentaje dependiendo del día y del tiempo que nos lleve realizarlo. Lo importante es tenerlo presente ya que si el trabajo a domicilio es un sábado de mucho trabajo supondría pérdidas en nuestro negocio.

El precio es difícil de calcular pero, como mínimo, deberíamos incrementar un 75% el precio del servicio respecto a nuestro centro.

Para el maquillador, la realización del servicio a domicilio tiene otros factores a tener en cuenta que pueden afectar directamente a la calidad de su maquillaje. 

Desde el momento que abandonamos nuestro tocador de maquillaje, abandonamos también nuestra “zona de confort”. Por un lado perdemos nuestro mayor aliado: el espejo. Para comprobar la simetría de nuestro trabajo te recomendamos que te sitúes frente a la cliente y analices el resultado con perspectiva. De este modo podremos comprobar la simetría y la intensidad del maquillaje en ambos lados del rostro. También es recomendable ir analizando el maquillaje a medida que lo vamos realizando, buscando un espejo en la casa que tenga una buena luz (este punto lo tratamos más adelante). Otro handicap con el que el maquillador se encuentra es “la silla de trabajo”. En ningún domicilio solemos encontrar una silla lo suficientemente alta para poder trabajar con una posición cómoda y saludable. Lo recomendable es buscar el asiento más alto que haya en el domicilio. Si no es lo suficientemente elevado, es interesante poner almohadones bajo la modelo para que quede más elevada y así no tener que arquear tanto la espalda.

 Por último, pero no menos importante, tenemos que tener presente la luz del espacio donde trabajemos.  Unas luces muy amarillas o muy blancas afectarán al resultado final del trabajo. Nuestro consejo es que busques un espacio donde abunde la luz natural. Lo más recomendable es posicionar a la cliente frente a una ventana, donde incida la luz en el rostro de forma frontal y compensada. Esta será la mejor manera para evitar cambios de tono en las sombras o en la piel. También te recomendamos que, a medida que vayas realizando el maquillaje, compruebes los resultados en diferentes estancias de la casa para ver si existe alguna variación en los tonos y poder compensarlos.

¡Esperamos que te haya servido de ayuda! ¡Ahora toca ponerlo en práctica!

 

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